Cómo Convertir un Negocio Bueno en un Negocio Mejor, Más Rentable, Mucho Más Interesante e Imposible de Ignorar

 

Lo de que sea imposible de ignorar es importante. No porque lo diga yo, sino porque… en fin… cuando alguien que no te conoce, de repente descubre que existes,…

… para que haga clic y compre, es esencial que tu proyecto no se diluya entre los otros cientos de negocios, similares al tuyo, que existen en internet.

Si tienes claro que necesitas unos buenos textos para que tu negocio destaque como si le apuntaran flechas de neón, pincha el botón y hablamos.

¿Recuerdas esas películas noventeras en las que la protagonista era la típica empollona de coleta y gafas?

Pues te va a parecer una locura, pero la mayoría de los negocios online son esa empollona de coleta y gafas.

Tu negocio podría ser una empollona de coleta y gafas ahora mismo.

Y ya sabes cómo sigue la historia.

Llega el guaperas de turno, hace una apuesta y convierte a la protagonista en la Reina del Baile.

Y se enamora de ella, claro.

Porque la empollona tiene potencial.

Como tu negocio.

Y el guaperas lo único que tiene que hacer es explotar ese potencial y ayudar a que esa chica tímida que no le interesa a nadie y que pasa totalmente desapercibida…

… deslumbre con su increíble personalidad.

A partir de ahí va todo rodado.

La chica gana fama, popularidad, amigos y acaba ligándose al guaperas como nadie nunca lo había hecho.

Y todo eso siendo la paria del instituto.

Fíjate en este detalle, que es importante.

Ella no tiene que fingir que es lo que no es, ni ir de Gurú por la vida, ni convertirse en vendehumos profesional.

Solo tiene que ser ella misma en su mejor versión.

Mostrar lo que es (y también lo que no es) de manera honesta.

Y resulta que esto, aplicado a los negocios, es mucho más fácil de lo que puede parecer. Te lo cuento un poco más abajo.

¿Y Qué Pinta Aquí el Copywriting?

Pues básicamente, el copy (puedes llamarlo así, que hay confianza) es el guapo chulazo que le saca partido a la empollona.

Lo que hace el copy es construir deseo alrededor de tu marca. Dotarla de honestidad y autoridad.

No se trata solo de escribir bien.

Que lo de colocar las comas en su sitio y no saltarse la gramática a la torera está fenomenal.

Pero escribir, de verdad, escribir para vender, para transformar la percepción que tiene tu público sobre tí y que te deseen de verdad…

eso es otra cosa.

Y es algo que puede cambiarlo todo.

Tu Producto o Tu Servicio También Deberían Ser la Reina del Baile

Y para ello no vas a necesitar ningún vestido hortera.

Lo que vas a necesitar es dotar a tu negocio de una identidad tan bien construida y una personalidad tan magnética que no puedan quitar los ojos de ti.

¿Y esto cómo se logra?

Pues, puede que te sorprenda, porque no tiene nada que ver con los likes, ni con tu foto de perfil, ni con el super diseño de tu página web, ni con el número de Redes Sociales en las que cuelgas contenido cada día.

Se logra con algo mucho más simple pero que es extremadamente eficaz…

El ancestral poder de las historias.

Ya que estamos, déjame que te cuente una.

Aquí donde me ves (bueno, no me ves ni me conoces de nada, pero sígueme el rollo), siempre fui una niña bastante solitaria. Mis padres trabajaban horas infinitas y me acostumbré desde pequeña a pasar mucho tiempo sola.

No sufras, que no vengo a darte pena.

Todo lo contrario.

La soledad y el aburrimiento hicieron que desarrollara una imaginación hiperactiva.

Lo malo es que yo me veía a mí misma como una persona gris, anodina e insípida, en comparación con la imagen idealizada que me había construido de mí en mi cabeza.

Y, a la vez, tenía claro que, para triunfar, debía destacar.

No solo que se me viera entre la multitud.

Que me eligieran.

A mí, que era una personilla solitaria y gris, me tenían que elegir.

Lo llevaba crudo.

Pero tenía un as en la manga.

Era capaz de convertir casi cualquier cosa en una historia.

Algo que llamara la atención, que conectara.

Y me especialicé en encontrar ese algo genuino y único en los negocios de mis clientes, en ellos mismos, en sus productos, en la manera en que los presentaban al mundo.

Eso marcó una pequeña, pero crucial diferencia.

Porque, a fuerza de humanizar sus negocios y hacerlos más accesibles y claros para sus potenciales clientes, sus facturaciones empezaron a crecer.

¿Coincidencia? No lo creo, Rick.

Y es que el mercado ya está saturado de discursos grandilocuentes y vacíos con productos y servicios mediocres.

Así que empezar a hablar a las personas desde la honestidad y el respeto resultó que funcionaba.

Funciona.

Cada vez más.

Es por ello que reclamo lo extraordinario de lo no extraordinario. Lo especial de lo cotidiano. La parte luminosa de las vidas (y los negocios) corrientes.

Porque todos los negocios, incluso los de nichos más tradicionales, ordinarios e insípidos, tienen algo que los hace únicos.

Todos los negocios tienen algo que los puede llegar a convertir en máquinas de atraer clientes (y ventas).

En reyes de la diferencia.

Yo no hago nada extraordinario, ni me invento nada.

Lo único que hago es sacar algo que ya está ahí.

Busco en la propia historia de cada negocio eso que lo convierte en un
“Uno Entre Un Millón”.

¿Crees que tu negocio no lo tiene? Te reto a que me dejes buscarlo, porque es casi seguro que lo voy a encontrar.

Que, oye, si no lo tiene no lo tiene, pero…

¿Y si sí que lo tiene?

Te podrías quedar con la curiosidad, pero para qué. Es tan fácil como pinchar en el botón.

Puede que Creas que Tú Ya Eres Especial, y
Puede que lo Seas (o no…)

Internet es un cementerio viviente de negocios que algunas vez partieron del deseo, la ilusión y las ganas de alguien…

pero que no consiguieron sobrevivir.

Puede que tu negocio ya destile personalidad por cada poro.

Pero el caso es que estás aquí, leyendo esto. Así que es probable que sepas que se puede hacer mejor. Que puedes ser más, vender más, atraer más, gustar más.

Puede que ya seas bueno.

Pero quieras ser mejor.

O puede que, con toda la humildad, hayas hecho con tu negocio todo lo que has podido, pero no consigas que venda, que atraiga ni que seduzca nada de nada.

No es culpa tuya.

Y no tienes que resignarte y dejarlo morir.

Suficientemente difícil es montar un negocio como para, encima, tener que ser experto en todo.

Tú vas a dedicarte a dar un servicio espectacular o a vender unos productos fantásticos, y yo a dotar a tu proyecto de una personalidad de esas que, cuando tu cliente te encuentra, revolucionas su mundo.
Ser especial, vende.

Pero no te creas que solo un poco, ¿eh?

Ser especial vende mucho.

Mucho, mucho.

Ser especial es absurdamente rentable.

Y para eso no tienes que vender algo increíble, super novedoso y nunca visto.

Ni tienes que haber creado tu negocio de una forma súper curiosa y llamativa.

Ni tú mismo tienes que ser una persona con una vida llena de anécdotas extraordinarias.

Qué va.

Todos los negocios tienen algo que los distingue de manera poderosa de su competencia.

Repito.

Todos.

Lo que pasa es que, muchos de ellos, aún no se han dado cuenta del poder que tiene la manera en que se lo comunicamos a los demás.

A ver, las personas somos seres creativos y muy básicos.

Nos gusta que las cosas nos vayan bien, que nuestros negocios funcionen de la mejor manera con el menor esfuerzo y, a ser posible, que haya algo en el día a día que nos entretenga.

¿Que nos cuentan un chiste en el trabajo? Fenomenal. Unas risas que nos hemos echado.

¿Que nos enteramos de un cotilleo? Pues fenomenal también. Un ratito ameno que nos hemos pasado.

Si no nos encantara que nos entretengan no seríamos adictos a las series, las pelis, los libros, los videojuegos, las redes y los vídeos de gatitos de YouTube.

No viajaríamos, ni iríamos a conciertos, ni quedaríamos a ponernos al día con los colegas mientras nos tomamos unas cañas bien frías.

Nos encanta que nos entretengan

Como te decía al principio de esta página, cuando tienes un negocio esto de entretener (que es sinónimo de vender) se consigue de manera muy fácil.

Pero fácil, fácil.
  • Lo primero es tener una muy buena mentalidad de ventas.

Entender y amar tu marca, tus productos o servicios. Conocer tu mercado, a tus clientes y lo que de verdad, de verdad, desean cuando te compran (que puede que no sea lo que vendes, fíjate lo que te digo).

  • Lo siguiente es darle la vuelta a todo lo que crees saber sobre ventas, para que tu negocio deje ser un espacio frío y corporativo y empiece a hacer sentir a tus clientes como en casa.

Tus clientes son personas.

Lo que quieren es sentirse bien.

Y tú vas a darles eso.

El último paso, pero el más importante, es convertir tu negocio en algo con una personalidad arrolladora, que sea capaz de conectar de manera intensa con la mente y el corazón de tus potenciales clientes.

Que, cuando te conozcan, ya no te puedan olvidar.

Que, cuando necesiten lo que tú vendes o alguien les pida una recomendación, lo primero que se les venga a la cabeza seas tú.

¿Y eso cómo se hace?

Nada elegante.

Solo necesitas tener unos textos que proyecten en la mente de tu cliente una imagen muy clara del bienestar que van a experimentar cuando te compren.

A ti.

No a otro.

Aunque el otro venda lo mismo o algo muy parecido a lo que vendes tú.

Pero es que, el otro, no eres tú.

Ya te había dicho que esto era fácil, porque tú ya te conoces la mar de bien.

Si esto ya sabes hacerlo, dale caña.

Si quieres que alguien lo haga por ti, pinchas en el botón y hablamos.

Hay mucha gente que cree que lo único que necesita para que su negocio funcione y venda, es tener un buen producto o servicio, hacer mucha publicidad, aparecer en todas las Redes Sociales de moda y estar bien posicionados, para que sus potenciales clientes les encuentren con una pequeña búsqueda.

A ver, lo de ser visible para los demás es un paso esencial.

No te lo puedes saltar.

Si buscan lo que ofreces te tienen que encontrar a tí, no hay más.

De otra forma no existes.

Pero, una vez que te encuentran a ti, también van a encontrar a tu competencia y aquí, amigo, es donde está el quid de la cuestión,

porque es ahora cuando te tienen que elegir.

Que te elijan no es difícil.

Que te elijan no tiene nada que ver con que lo tuyo sea lo mejor de lo mejor.

Eso está muy bien y permitirá que tu negocio funcione y crezca, claro. Pero está aún mejor que tus clientes sean capaces de percibir todo ese valor cuando llegan a tu página web, tu página de ventas o cualquier otro lugar en el que les hables de lo que vendes.

¿Qué Ocurre Cuando Dejas Tu Historia (y Tu Negocio) en Manos de un Copywriter que, Además de Saber Poner las Comas en su Sitio, Entretiene y Conecta con Tus Clientes?

Pues, a ver, ocurren varias cosas. Algunas buenas y otras muy, muy buenas:

  • Consigues que se te vea, pero de verdad, en el océano de internet, que es un lugar frío e implacable donde los negocios nacen, mueren y se pierden en la inmensidad de la red como lágrimas en la lluvia.
  • Cuando un cliente nuevo llega a tu negocio, le resultas tan atractivo que quiere invitarte al baile nada más conocerte.
  • Empiezas a tener que invertir mucho menos en publicidad, porque consigues atraer a tu público de manera mucho más fluida, natural y honesta.
  • Creas un vínculo con tus clientes tan intenso, que te compran una y otra vez, lo que te ahorra tener que estar continuamente buscando clientes nuevos.
  • Tu negocio deja de darte pereza máxima y empiezas a cogerle el gustillo, te vuelves a ilusionar, vendes más, y lo haces mejor.
  • No te puedo asegurar que también vayas a ligar más, pero es muy probable que te conviertas en alguien mucho más interesante y atractivo. Porque la sonrisa que se te va a quedar cuando tu negocio funcione como nunca, se te va a ver a un kilómetro de distancia.
  • Vas a hablarle a los demás mucho más de tu negocio. Y, esta vez, les va a encantar.
  • Te vas a enamorar de tu negocio como nunca antes, porque te voy a ayudar a recordar qué es lo que te hizo elegirlo por primera vez y te voy a enseñar lo especial (y rentable) que puede llegar a ser.
  • Descubrirás nuevas oportunidades de crecimiento, porque va a estar tan vivo y te va a gustar tanto, que no vas a parar de verle nuevas posibilidades.
  • Vas a conectar con tu proyecto. Pero de verdad. De manera intensa y bonita.
  • Y también vas a descubrir cosas que creías que estabas haciendo bien y que puede que estén matando tus ventas. Pero mucho. Muertas del todo. Caput.

Es fácil. Pinchas el botón, me cuentas muy rápidamente algunas cosas sobre tu negocio y, si creo que podemos formar un buen equipo, te cuento yo todo lo que puedo hacer por ti.

Lo primero es lo primero, pinchar el botón, para que todo empiece a andar.

Tu Preguntas, Yo Respondo

¿Qué es lo que dices que haces?

Escribo.

No todos, pero sí los textos más importantes para que tu negocio atraiga y venda.

Y para que tenga personalidad y no aburra innecesariamente.

Para eso también.

Tu página web, landings, emails de venta, páginas de venta, guiones de vídeos y webinars, newsletters, ads y algunas cosas más.

Pincha el botón y vemos juntos lo que necesitas y lo que te ofrezco.

¿Tengo que tener ya mi negocio en marcha para solicitar tus servicios?

No, para nada.

Es suficiente con que tengas claro todo lo que necesitas saber para arrancar tu nuevo negocio. Yo te ayudo a darle forma.

Para que mole, y eso.

Y arranques con buen pie.

¿Esto cuánto me va a costar?

Pues depende.

No te conozco de nada y tú a mí tampoco. Primero me cuentas algunas cosas sobre tu negocio y yo te digo si creo que podemos trabajar bien juntos.

Si no soy lo que necesitas, también te lo voy a decir. Para qué vamos a liarnos.

Si conectamos y vemos que nos apetece ponernos manos a la obra, ahí sí que te digo lo que puedo hacer por ti y cuánto te va a costar.

No sabría decirte si lo que cobro es mucho o poco. Eso va a depender de cuánto valores tu negocio.

¿Trabajas con todos los nichos?

Si tienes un verdadero compromiso con tu negocio, con su crecimiento y eres de esos que se dejan aconsejar pero con buen sentido crítico, ya te digo que sí.

A ver, si tienes un negocio moralmente ambiguo, pues igual te digo que no.

Pero soy una persona muy curiosa, así que igual te digo que sí.

Tú pregunta, que no cuesta nada.

Me mola tu rollo, nena. Quiero conocerte.

Pues tan fácil como apretar el botón. Haces clic, me cuentas y te cuento.

Cómo convertir un negocio bueno en un negocio mejor, más rentable, mucho más interesante e imposible de ignorar

Lo de que sea imposible de ignorar es importante. No porque lo diga yo, sino porque… en fin… cuando alguien que no te conoce, de repente descubre que existes,…

… para que haga clic y compre, es esencial que tu proyecto no se diluya entre los otros cientos de negocios, similares al tuyo, que existen en internet.

Si tienes claro que necesitas unos buenos textos para que tu negocio destaque como si le apuntaran flechas de neón, pincha el botón y hablamos.

¿Recuerdas esas películas noventeras en las que la protagonista era la típica empollona de coleta y gafas?

Pues te va a parecer una locura, pero la mayoría de los negocios online son esa empollona de coleta y gafas.

Tu negocio podría ser una empollona de coleta y gafas ahora mismo.

Y ya sabes cómo sigue la historia.

Llega el guaperas de turno, hace una apuesta y convierte a la protagonista en la Reina del Baile.

Y se enamora de ella, claro.

Porque la empollona tiene potencial.

Como tu negocio.

Y el guaperas lo único que tiene que hacer es explotar ese potencial y ayudar a que esa chica tímida que no le interesa a nadie y que pasa totalmente desapercibida…

… deslumbre con su increíble personalidad.

A partir de ahí va todo rodado.

La chica gana fama, popularidad, amigos y acaba ligándose al guaperas como nadie nunca lo había hecho.

Y todo eso siendo la paria del instituto.

Fíjate en este detalle, que es importante.

Ella no tiene que fingir que es lo que no es, ni ir de Gurú por la vida, ni convertirse en vendehumos profesional.

Solo tiene que ser ella misma en su mejor versión.

Mostrar lo que es (y también lo que no es) de manera honesta.

Y resulta que esto, aplicado a los negocios, es mucho más fácil de lo que puede parecer. Te lo cuento un poco más abajo.

¿Y qué pinta aquí el copywriting?

Pues básicamente, el copy (puedes llamarlo así, que hay confianza) es el guapo chulazo que le saca partido a la empollona.

Lo que hace el copy es construir deseo alrededor de tu marca. Dotarla de honestidad y autoridad.

No se trata solo de escribir bien.

Que lo de colocar las comas en su sitio y no saltarse la gramática a la torera está fenomenal.

Pero escribir, de verdad, escribir para vender, para transformar la percepción que tiene tu público sobre tí y que te deseen de verdad…

eso es otra cosa.

Y es algo que puede cambiarlo todo.

Tu producto o tu servicio también deberían
ser la Reina del Baile

Y para ello no vas a necesitar ningún vestido hortera.

Lo que vas a necesitar es dotar a tu negocio de una identidad tan bien construida y una personalidad tan magnética que no puedan quitar los ojos de ti.

¿Y esto cómo se logra?

Pues, puede que te sorprenda, porque no tiene nada que ver con los likes, ni con tu foto de perfil, ni con el super diseño de tu página web, ni con el número de Redes Sociales en las que cuelgas contenido cada día.

Se logra con algo mucho más simple pero que es extremadamente eficaz…

El ancestral poder de las historias.

Ya que estamos, déjame que te cuente una.

Aquí donde me ves (bueno, no me ves ni me conoces de nada, pero sígueme el rollo), siempre fui una niña bastante solitaria. Mis padres trabajaban horas infinitas y me acostumbré desde pequeña a pasar mucho tiempo sola.

No sufras, que no vengo a darte pena.

Todo lo contrario.

La soledad y el aburrimiento hicieron que desarrollara una imaginación hiperactiva.

Lo malo es que yo me veía a mí misma como una persona gris, anodina e insípida, en comparación con la imagen idealizada que me había construido de mí en mi cabeza.

Y, a la vez, tenía claro que, para triunfar, debía destacar.

No solo que se me viera entre la multitud.

Que me eligieran.

A mí, que era una personilla solitaria y gris, me tenían que elegir.

Lo llevaba crudo.

Pero tenía un as en la manga.

Era capaz de convertir casi cualquier cosa en una historia.

Algo que llamara la atención, que conectara.

Y me especialicé en encontrar ese algo genuino y único en los negocios de mis clientes, en ellos mismos, en sus productos, en la manera en que los presentaban al mundo.

Eso marcó una pequeña, pero crucial diferencia.

Porque, a fuerza de humanizar sus negocios y hacerlos más accesibles y claros para sus potenciales clientes, sus facturaciones empezaron a crecer.

¿Coincidencia? No lo creo, Rick.

Y es que el mercado ya está saturado de discursos grandilocuentes y vacíos con productos y servicios mediocres.

Así que empezar a hablar a las personas desde la honestidad y el respeto resultó que funcionaba.

Funciona.

Cada vez más.

Es por ello que reclamo lo extraordinario de lo no extraordinario. Lo especial de lo cotidiano. La parte luminosa de las vidas (y los negocios) corrientes.

Porque todos los negocios, incluso los de nichos más tradicionales, ordinarios e insípidos, tienen algo que los hace únicos.

Todos los negocios tienen algo que los puede llegar a convertir en máquinas de atraer clientes (y ventas).

En reyes de la diferencia.

Yo no hago nada extraordinario, ni me invento nada.

Lo único que hago es sacar algo que ya está ahí.

Busco en la propia historia de cada negocioeso que
lo convierte en un “Uno Entre Un Millón”.

¿Crees que tu negocio no lo tiene? Te reto a que me dejes buscarlo, porque es casi seguro que lo voy a encontrar.

Que, oye, si no lo tiene no lo tiene, pero…

¿Y si sí que lo tiene?

Te podrías quedar con la curiosidad, pero para qué. Es tan fácil como pinchar en el botón.

Puede que creas que tú ya eres especial,
y puede que lo seas (o no…)

Internet es un cementerio viviente de negocios que algunas vez partieron del deseo, la ilusión y las ganas de alguien…

pero que no consiguieron sobrevivir.

Puede que tu negocio ya destile personalidad por cada poro.

Pero el caso es que estás aquí, leyendo esto. Así que es probable que sepas que se puede hacer mejor. Que puedes ser más, vender más, atraer más, gustar más.

Puede que ya seas bueno.

Pero quieras ser mejor.

O puede que, con toda la humildad, hayas hecho con tu negocio todo lo que has podido, pero no consigas que venda, que atraiga ni que seduzca nada de nada.

No es culpa tuya.

Y no tienes que resignarte y dejarlo morir.

Suficientemente difícil es montar un negocio como para, encima, tener que ser experto en todo.

Tú vas a dedicarte a dar un servicio espectacular o a vender unos productos fantásticos, y yo a dotar a tu proyecto de una personalidad de esas que, cuando tu cliente te encuentra, revolucionas su mundo.
Ser especial, vende.

Pero no te creas que solo un poco, ¿eh?

Ser especial vende mucho.

Mucho, mucho.

Ser especial es absurdamente rentable.

Y para eso no tienes que vender algo increíble, super novedoso y nunca visto.

Ni tienes que haber creado tu negocio de una forma súper curiosa y llamativa.

Ni tú mismo tienes que ser una persona con una vida llena de anécdotas extraordinarias.

Qué va.

Todos los negocios tienen algo que los distingue de manera poderosa de su competencia.

Repito.

Todos.

Lo que pasa es que, muchos de ellos, aún no se han dado cuenta del poder que tiene la manera en que se lo comunicamos a los demás.

A ver, las personas somos seres creativos y muy básicos.

Nos gusta que las cosas nos vayan bien, que nuestros negocios funcionen de la mejor manera con el menor esfuerzo y, a ser posible, que haya algo en el día a día que nos entretenga.

¿Que nos cuentan un chiste en el trabajo? Fenomenal. Unas risas que nos hemos echado.

¿Que nos enteramos de un cotilleo? Pues fenomenal también. Un ratito ameno que nos hemos pasado.

Si no nos encantara que nos entretengan no seríamos adictos a las series, las pelis, los libros, los videojuegos, las redes y los vídeos de gatitos de YouTube.

No viajaríamos, ni iríamos a conciertos, ni quedaríamos a ponernos al día con los colegas mientras nos tomamos unas cañas bien frías.

Nos encanta que nos entretengan

Como te decía al principio de esta página, cuando tienes un negocio esto de entretener (que es sinónimo de vender) se consigue de manera muy fácil.

Pero fácil, fácil.
  • Lo primero es tener una muy buena mentalidad de ventas.

Entender y amar tu marca, tus productos o servicios. Conocer tu mercado, a tus clientes y lo que de verdad, de verdad, desean cuando te compran (que puede que no sea lo que vendes, fíjate lo que te digo).

  • Lo siguiente es darle la vuelta a todo lo que crees saber sobre ventas, para que tu negocio deje ser un espacio frío y corporativo y empiece a hacer sentir a tus clientes como en casa.

Tus clientes son personas.

Lo que quieren es sentirse bien.

Y tú vas a darles eso.

El último paso, pero el más importante, es convertir tu negocio en algo con una personalidad arrolladora, que sea capaz de conectar de manera intensa con la mente y el corazón de tus potenciales clientes.

Que, cuando te conozcan, ya no te puedan olvidar.

Que, cuando necesiten lo que tú vendes o alguien les pida una recomendación, lo primero que se les venga a la cabeza seas tú.

¿Y eso cómo se hace?

Nada elegante.

Solo necesitas tener unos textos que proyecten en la mente de tu cliente una imagen muy clara del bienestar que van a experimentar cuando te compren.

A ti.

No a otro.

Aunque el otro venda lo mismo o algo muy parecido a lo que vendes tú.

Pero es que, el otro, no eres tú.

Ya te había dicho que esto era fácil, porque tú ya te conoces la mar de bien.

Si esto ya sabes hacerlo, dale caña.

Si quieres que alguien lo haga por ti, pinchas en el botón y hablamos.

Hay mucha gente que cree que lo único que necesita para que su negocio funcione y venda, es tener un buen producto o servicio, hacer mucha publicidad, aparecer en todas las Redes Sociales de moda y estar bien posicionados, para que sus potenciales clientes les encuentren con una pequeña búsqueda.

A ver, lo de ser visible para los demás es un paso esencial.

No te lo puedes saltar.

Si buscan lo que ofreces te tienen que encontrar a tí, no hay más.

De otra forma no existes.

Pero, una vez que te encuentran a ti, también van a encontrar a tu competencia y aquí, amigo, es donde está el quid de la cuestión,

porque es ahora cuando te tienen que elegir.

Que te elijan no es difícil.

Que te elijan no tiene nada que ver con que lo tuyo sea lo mejor de lo mejor.

Eso está muy bien y permitirá que tu negocio funcione y crezca, claro. Pero está aún mejor que tus clientes sean capaces de percibir todo ese valor cuando llegan a tu página web, tu página de ventas o cualquier otro lugar en el que les hables de lo que vendes.

¿Qué ocurre cuando dejas tu historia (y tu negocio) en manos de un copywriter que, además de saber poner las comas en su sitio, entretiene y conecta con tus clientes?

Pues, a ver, ocurren varias cosas, algunas buenas, y otras muy, muy buenas:

  • Consigues que se te vea, pero de verdad, en el océano de internet, que es un lugar frío e implacable donde los negocios nacen, mueren y se pierden en la inmensidad de la red como lágrimas en la lluvia.
  • Cuando un cliente nuevo llega a tu negocio, le resultas tan atractivo que quiere invitarte al baile nada más conocerte.
  • Empiezas a tener que invertir mucho menos en publicidad, porque consigues atraer a tu público de manera mucho más fluida, natural y honesta.
  • Creas un vínculo con tus clientes tan intenso, que te compran una y otra vez, lo que te ahorra tener que estar continuamente buscando clientes nuevos.
  • Tu negocio deja de darte pereza máxima y empiezas a cogerle el gustillo, te vuelves a ilusionar, vendes más, y lo haces mejor.
  • No te puedo asegurar que también vayas a ligar más, pero es muy probable que te conviertas en alguien mucho más interesante y atractivo. Porque la sonrisa que se te va a quedar cuando tu negocio funcione como nunca, se te va a ver a un kilómetro de distancia.
  • Vas a hablarle a los demás mucho más de tu negocio. Y, esta vez, les va a encantar.
  • Te vas a enamorar de tu negocio como nunca antes, porque te voy a ayudar a recordar qué es lo que te hizo elegirlo por primera vez y te voy a enseñar lo especial (y rentable) que puede llegar a ser.
  • Descubrirás nuevas oportunidades de crecimiento, porque va a estar tan vivo y te va a gustar tanto, que no vas a parar de verle nuevas posibilidades.
  • Vas a conectar con tu proyecto. Pero de verdad. De manera intensa y bonita.
  • Y también vas a descubrir cosas que creías que estabas haciendo bien y que puede que estén matando tus ventas. Pero mucho. Muertas del todo. Caput.

Es fácil. Pinchas el botón, me cuentas muy rápidamente algunas cosas sobre tu negocio y, si creo que podemos formar un buen equipo, te cuento yo todo lo que puedo hacer por ti.

Lo primero es lo primero, pinchar el botón, para que todo empiece a andar.

Tu preguntas, yo respondo

¿Qué es lo que dices que haces?

Escribo.

No todos, pero sí los textos más importantes para que tu negocio atraiga y venda.

Y para que tenga personalidad y no aburra innecesariamente.

Para eso también.

Tu página web, landings, emails de venta, páginas de venta, guiones de vídeos y webinars, newsletters, ads y algunas cosas más.

Pincha el botón y vemos juntos lo que necesitas y lo que te ofrezco.

¿Tengo que tener ya mi negocio en marcha para solicitar tus servicios?

No, para nada.

Es suficiente con que tengas claro todo lo que necesitas saber para arrancar tu nuevo negocio. Yo te ayudo a darle forma.

Para que mole, y eso.

Y arranques con buen pie.

¿Esto cuánto me va a costar?

Pues depende.

No te conozco de nada y tú a mí tampoco. Primero me cuentas algunas cosas sobre tu negocio y yo te digo si creo que podemos trabajar bien juntos.

Si no soy lo que necesitas, también te lo voy a decir. Para qué vamos a liarnos.

Si conectamos y vemos que nos apetece ponernos manos a la obra, ahí sí que te digo lo que puedo hacer por ti y cuánto te va a costar.

No sabría decirte si lo que cobro es mucho o poco. Eso va a depender de cuánto valores tu negocio.

¿Trabajas con todos los nichos?

Si tienes un verdadero compromiso con tu negocio, con su crecimiento y eres de esos que se dejan aconsejar pero con buen sentido crítico, ya te digo que sí.

A ver, si tienes un negocio moralmente ambiguo, pues igual te digo que no.

Pero soy una persona muy curiosa, así que igual te digo que sí.

Tú pregunta, que no cuesta nada.

Me mola tu rollo, nena. Quiero conocerte.

Pues tan fácil como apretar el botón. Haces clic, me cuentas y te cuento.